NOCTURNO
Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,
y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,
como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa,
al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras,
y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes telefónicos,
sobre las azoteas,
tienen algo de siniestro
y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos
que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparablea la de acariciar algo que duerme.
Oliverio Girondo.
NOCTURNO II
Debajo de la almohadauna mano,
mi mano,que se agranda,s
e agrandainexorablemente,
para emerger,de pronto,
en la más alta noche,
abandonar la cama,
traspasar las paredes,
mezclarse con las sombras,distenderse en las calles
y recubrir los techos de las casas sonámbulas.
A través de mis párpados
yo contemplo sus dedos,
apacibles,
tranquilos,
de ciclópeas falanges;
los millares de ríos
zigzagueantes,
resecos,
que recorren la palma desierta de esa mano,
desmesurada,
enorme,
adherida al insomnio,
a mi brazo,
a mi cuerpodiminuto,
perdido
en medio de las sábanas;
sin explicarme cómo esa mano
es mi mano,
ni saber por qué causa se empeña en disminuirme.
Oliverio Girondo.
domingo, 22 de junio de 2008
El día que me abandonaste. (Diálogo de dos personajes).
El día que me abandonaste. (Diálogo de dos personajes).
-Hola, creo que es el momento de hablar.
-¿De qué?
-Ya lo sabes, pero si quieres lo digo. Me voy.
-No, no puedes. ¿Y todo lo qué hemos vivo juntos? Te acuerdas cuando tuviste gripe con mucha fiebre y me pase toda la noche poniendote pañuelos de agua fría en la frente.
-Fue un resfrío.
-Y la vez que quedamos de ir al cine y me dejaste esperando en esa ezquina.
-Te avise antes que tenía otro compromiso.
-Y tu cumpleaños. Cuándo se me ha olvidado.
-Nunca, pero tampoco te preguntaste jamás, que es lo que me gustaba.
-Y después de todo esto, te vas con ¡¡ESA!!...
-Mamá, por favor... ya tengo cuarenta años, ¿no crees que ya puedo elegir mi vida?
Casandra.
-Hola, creo que es el momento de hablar.
-¿De qué?
-Ya lo sabes, pero si quieres lo digo. Me voy.
-No, no puedes. ¿Y todo lo qué hemos vivo juntos? Te acuerdas cuando tuviste gripe con mucha fiebre y me pase toda la noche poniendote pañuelos de agua fría en la frente.
-Fue un resfrío.
-Y la vez que quedamos de ir al cine y me dejaste esperando en esa ezquina.
-Te avise antes que tenía otro compromiso.
-Y tu cumpleaños. Cuándo se me ha olvidado.
-Nunca, pero tampoco te preguntaste jamás, que es lo que me gustaba.
-Y después de todo esto, te vas con ¡¡ESA!!...
-Mamá, por favor... ya tengo cuarenta años, ¿no crees que ya puedo elegir mi vida?
Casandra.
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